El Paraguas

Hace tiempo vivía

un paraguas con regocijo,

quien jamás debía

permanecer sin trabajo.

 

Si no llovía,

saltando del techo de tejas,

se convertía

en un paracaídas.

 

Si vuelta se daba,

con la punta hacia abajo quedaba

y como un bote

por el agua navegaba.

 

Pero si quería

soñar todo el día,

en el bosque se acuclillaría

y a una gran seta se parecería.

 

Y cuando deseaba

correr despreocupado,

en el parque giraba

como un carusel.

 

Cuando no se abría

era una espada de caballero

y cómo dolía,

su golpe guerrero.

 

También al golf jugaba,

con fuerza sus manos agitaba

y justo en el agujero

la pelotita embocaba.

 

Por segunda vez ayudó

a una señora mayor.

De apoyo le sirvió

para caminar mejor.

 

Mucho sabía,

de todo hacía

aún bajo la lluvia era

un paraguas de primera -

 

hasta que un día

alguien con toda su energía,

en el suelo lo clavó

y de él se olvidó.

 

Cuando se esforzaba

por liberarse,

muy nervioso estaba

y cada vez más se desesperaba.

 

Pero el éxito no lo acompañó

y en el suelo se quedó,

cuando el frío viento sopló

y la nieve apareció.

 

Angustiado estaba,

desconsolado lloraba –

y en primavera

sus raíces al suelo echaba.

 

Y el paraguas así terminó,

creciendo,

en un árbol esbelto

se transformó.

 

Traducción de Andreja Dolinar Hrovat